INTRODUCCIÓN

 

INTRODUCCIÓN

 Las procesiones en Guatemala

La Semana Santa de Guatemala no es sólo un acontecimiento religioso con un lugar en el calendario; es la manifestación cultural más ostentosa, más profunda y más masiva del país. Una tradición centenaria que la caracteriza, se convierte en un fenómeno social, artístico y espiritual, que paraliza la nación. Este ensayo intenta sondear la compleja urdimbre que conforman las procesiones guatemaltecas, y querer hacer ver que estos cortejos, en definitiva, son los espacios más idóneos para articular y conservar, incluso, las distintas caras de la identidad guatemalteca; desde el sincretismo de las creencias católicas, impuestas con la Colonia y con las tradiciones ancestrales mayas, hasta el mismo arte efímero desarrollado, así como un fervor popular digno de ser observado.

El lugar donde se gesta esta celebración no es otro que La Antigua Guatemala, antigua capital colonial, y la Ciudad de Guatemala; invadiendo las calles empedradas; las calles empedradas transformándose en una gran galería de arte a cielo abierto. En tiempos de Cuaresma y, sobre todo, en la Semana Mayor, miles de devotos, los cucuruchos y devotas cargadoras se visten de túnicas de penitencia y cargan sobre sus hombros las andas monumentales. Las andas; artesanales de madera.

Analizar las procesiones guatemaltecas es zambullirse en la historia, el arte y la sociología del país. Cada detalle desde el diseño de una alfombra cuya duración es solo de minutos, hasta el sistema de turnos que erige a las miles de personas que las portan, da una pista de la existencia de valores como el sacrificio, la comunidad o la expresión artística que moldean una idiosincrasia guatemalteca. En consecuencia, en el presente análisis se estudia la dimensión cultural, artística y de cohesión social de las procesiones para argumentar como el ritual de resistencia y de afirmación cultural más representativo de la Guatemala contemporánea.


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